

A lo largo de la historia de la construcción europea, el papel diplomático de la Unión Europea (UE) se ha visto reforzado: al inicio, la “Comunidad Europea” se centraba en tres frentes principales: la dimensión política, la comercial y la ayuda al desarrollo. Estos elementos ofrecían valiosos instrumentos para aplicar una política exterior plausible en los ámbitos de la diplomacia, la economía y el comercio. Actualmente, el rol de la UE en el mundo ha sido reforzado con la creación del Servicio Europeo de Acción Exterior. El mayor reto que tiene la diplomacia europea es transformar su peso económico en un peso diplomático.
Es así como hoy en día, la defensa de los derechos humanos, la preservación de la paz y de la seguridad internacional, la prevención de conflictos -incluidos los de carácter interno- y la protección del medio ambiente son objetivos fundamentales de la política exterior de la UE.
La forma más concreta de este papel es la colaboración que mantienen los seis Estados miembros presentes en Ecuador. Se crean espacios con el propósito de dialogar de manera formal sobre todos los temas de nuestra relación. El comercio y la cooperación tienen obviamente una importancia significativa. (Ringenberg, Vincent, 2018).
Tradicionalmente las actividades de la Delegación en Ecuador son de:
A través de la cooperación bilateral, desde 2008 se trabaja a través de apoyo presupuestario no reembolsable. Esta modalidad de financiamiento genera importantes vínculos de confianza con el país, ya que se otorga luego de un análisis de la capacidad de gestión de sus finanzas públicas, sus indicadores macroeconómicos y la existencia de estrategias o planes nacionales de desarrollo. Esto permite que el interés gire en torno al logro de las metas de los indicadores más allá de una auditoría de actividades o gastos específicos.
Tomado de la página oficial de la UE en Ecuador: https://eeas.europa.eu/delegations/ecuador_es